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Estimulación sensorial: “El mundo por los sentidos”
Desde un bebé recién nacido hasta una persona madura, todo lo que
conocemos del mundo que nos rodea proviene de la interpretación de los mensajes
recibidos por los sentidos. Las experiencias sensoriales generadas en una atmósfera
de confianza y relajación resultan agradables y benefician a los sujetos de forma
positiva. Estas experiencias tratan de estimular los sentidos primarios sin necesidad de
que haya una actividad intelectual elaborada. Experiencias: relajación, estimulación,
comunicación, movimiento…
Cuanto mayor haya sido nuestra actividad sensorial desde nuestra infancia,
mayor será la reserva mental de la que dispondremos en el futuro.
Hay dos formas de recoger y transmitir la información del mundo exterior:
- Desde la pasividad e inactividad, esperando ser estimulado.
- De una forma activa, llevando a cabo un programa de estimulación.
El desarrollo cerebral del niño depende, en gran medida de:
- La cantidad y calidad de los estímulos que recibe.
- Del ambiente que les rodea y de la dedicación de las personas que le cuidan.
Por tanto, depende de la riqueza de estímulos en intensidad, frecuencia y
duración adecuada que producirá un buen desarrollo del cerebro. Por eso, una buena
educación y estimulación de los sentidos ha de ayudar de una manera armónica a los
niños, de modo que se desarrollen todas sus facetas con la misma intensidad y
profundidad.
La estimulación multisensorial le ayuda a utilizar los sentidos intactos, así como
las habilidades residuales que queden en los sentidos dañados.
Esta estimulación variará según sea la patología global del niño y su grado de
afectación visual: baja visión o ceguera.
Los niños plurideficientes habitualmente no pueden ser activos por sí mismos,
esto provoca una restricción de sensaciones no sólo a nivel motriz, sino también
visuales... y por tanto una dificultad grave en la percepción. La estimulación sensorial
adquiere por consiguiente una importancia relevante en el proceso perceptivo y en la
interacción del niño con su entorno.
Disponer de un entorno estimulante, favorecerá que el niño pueda adquirir
diferentes experiencias que le ayuden a dar significado a las sensaciones que
percibe.
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